Formación Emprendedora y Educación Superior

Hace poco os hablamos acerca del informe Eurydice que analizaba los avances en los últimos cuatro años de este tipo de educación en Europa.  Hoy, os volvemos a analizar la Formación Emprendedora pero desde el punto de vista de la educación superior.

El informe Supporting the Entrepreneurial Potential of Higher Education, elaborado por la Comisión Europea, señala los desafíos a los que se enfrenta la Formación Emprendedora, sus posibles soluciones y las consecuencias políticas de las acciones. El objetivo del estudio es obtener una visión general sobre los factores que pueden incrementar el potencial emprendedor en la educación superior en Europa. Y con este fin, el estudio recoge y analiza 20 casos sobre prácticas de formación emprendedora en universidades europeas donde se trabajan diferentes enfoques para la educación de la Formación Emprendedora.

A pesar de todo este esfuerzo, siguen existiendo obstáculos para su desarrollo. El estudio Supporting the Entrepreneurial Potential of Higher Education analiza 6 retos y sus principales soluciones:

Desafío  1: superar las reservas contra la Formación Emprendedora por parte de la dirección de las Universidades, de los educadores y de los estudiantes. Una posible solución a este reto podría ser considerar este tipo de formación no sólo como una enseñanza para iniciar un nuevo negocio, sino también  para hacer realidad una idea.

Desafío 2: Asegurar los fondos necesarios para destinar a la Formación Emprendedora como una disciplina relativamente joven. Como posible solución, se podría ofrecer este tipo de educación a los profesionales como una educación de pago.

Desafío 3: Asegurar la calidad curricular de la Formación Emprendedora cuando la experiencia es pequeña y surgen nuevos métodos. La existencia de ofertas locales para “educar a los educadores” así como la existencia de redes de educadores nacionales e internacionales sobre Formación Emprendedora podrían ser una solución. Por ejemplo, si las condiciones del marco jurídico de la Formación Emprendedora son desfavorables, las universidades podrían presionar para su modificación.

Desafío 4: Asegurar la calidad de las actividades extracurriculares relacionadas con la Formación Emprendedora implica mantener su flexibilidad al mismo tiempo que mejora su institucionalización. En este caso, una posible solución podría ser el desarrollo de organismos que certifiquen y legitimen esta educación.

Desafío 5: Los grupos de interés de las redes de universidades a menudo carecen de alcance y fuerza. Para vencer este reto sería necesario que las universidades refuercen la presencia de redes de contacto con antiguos alumnos que sean accesibles y actúen como ponentes, mentores de confianza.

Desafío 6: Medición de los resultados y el impacto de la Formación Emprendedora. Tales medidas deben ser a largo plazo, no sólo enfocadas en start-ups y en la evaluación de la mentalidad empresarial de los estudiantes, antes y después de los cursos.